En la noche más oscura: el final de temporada de Gotham

TV / GOTHAM

Jim Gordon es pieza clave en el futuro de Ciudad Gótica.

Jim Gordon es pieza clave en el futuro de Ciudad Gótica.

La increíble tira que narra los tiempos siniestros de Ciudad Gótica antes de la llegada de Batman llegó al final de su primera temporada. ¿Cómo fue el desarrollo de personajes épicos como Jim Gordon, el Pingüino y el Acertijo?, ¿dio Bruce un paso para convertirse en el gran héroe que conocemos?, ¿cuál es el rumbo que tendrá el próximo volumen? El análisis del season finale en este post para no perderse…

Por Damián Herrera | dherrera@elsitiodelheroe.com

Decir que Gotham fue una gran serie, una súper producción y un programa que superó todas nuestras expectativas en su primera temporada de 22 episodios es algo muy real, tan obvio, que resultaría demasiado poco a la hora de poner sobre la mesa un análisis de este volumen inicial. Podríamos ocupar muchas líneas en describir como los personajes fueron absolutamente bien recreados para la pantalla chica, como se los dotó de una gran personalidad y, por sobre todo, una fantástica humanidad; y cómo se fue poblando de figuras ya conocidas por los fanáticos de las historias del Caballero de la Noche un ambiente que lo antecedía por muchos años, en una era de mayor oscuridad. En una era en la que no había siquiera un destello de la luz que la cruzada de Batman puso sobre una ciudad que se encaminaba al delirio y a la anomia total.

Gotham se puso como meta reconstruir los años más oscuros de la ciudad que Batman defenderá en un futuro.

Gotham se puso como meta reconstruir los años más oscuros de la ciudad que Batman defenderá en un futuro.

Podríamos hacer mucho hincapié en estos factores, sí. Pero no estaríamos haciendo justicia con el verdadero mérito de esta trama: dejar en claro que el espectro de caracteres villanescos y alternativos que las aventuras del vigilante nocturno de Gótica es tan amplio, tan variado, tan profundo y tan meticulosamente construido que, aun sin poner en escena a su estrella máxima (o más bien, mostrarnos a un muy joven Bruce Wayne que todavía está realmente alejado del día en que decida tornarse uno de los más grandes justicieros de todos los tiempos), es capaz de alimentar por completo a un guion extenso como el de una serie televisiva, sin que se desprendan errores, sin sentidos o vacíos argumentales de ella.

El Pingüino fue una de las caras más importantes a lo largo de los 22 episodios.

El Pingüino fue una de las caras más importantes a lo largo de los 22 episodios.

No hace falta que aclaremos que la mayor parte de ese mérito es para el creador de la tira, Bruno Heller, hombre que ya traía otro tipo de experiencia en cuanto a formatos televisivos, ya que se había hecho cargo de Rome en el pasado. Pero, lejos de achicarse al momento de poner las manos sobre una serie que se ocupase de recrear espacios de algo tan densificado como los cómics, el hombre sostuvo una gran cordura y mostró una capacidad plena a la hora de dar su visión sobre los ejes de la historia. Cabe decir que, aunque no participó directamente en la escritura de todos los episodios, sí pasaron por él cinco fragmentos que conformaron la columna vertebral de los otros 17: el piloto, el último y tres capítulos clave a la hora de desarrollar las figuras del Pingüino, Selina Kyle y Fish Mooney.

Selina Kyle fue un personaje arduamente trabajado en la primera temporada de Gotham.

Selina Kyle fue un personaje arduamente trabajado en la primera temporada de Gotham.

Volcándonos concretamente al cierre de la primera temporada, debemos decir sin embargo que rompió un poco con la estructura que había sido planteada en las emisiones previas. Si bien Jim Gordon ha sido siempre, y esta vez no fue la excepción, el protagonista de esta apuesta de DC Entertainment y Warner Bros. para FOX; su cruzada para detener una ferviente guerra de bandas mafiosas no fue lo más importante del season finale. Por el contrario, fue un pasaje a lo que podremos llegar a ver en la segunda temporada con un Falcone que, en teoría, ha dejado las riendas de los negocios turbios en Gótica, Maroni muerto – no quedan dudas al respecto de su deceso – y liberando la puja por el poder y el comisionado Loeb plenamente consciente de que deberá estar atento a una feroz guerra fría con Gordon, que a cualquier precio querrá exponerlo y destituirlo de su cargo (desde luego, lo acrecentará un poco más su ya no tan incipiente figura de héroe dentro del Departamento de Policía de Gótica). Aunque esa no será la única guerra entorno a Jim, que también deberá lidiar con sus dos chicas, Lee y Barbara.

Tras haber estado cerca de la muerte, Falcone decidió dejar el mando de la mafia en Gótica.

Tras haber estado cerca de la muerte, Falcone decidió dejar el mando de la mafia en Gótica.

Pero, como decíamos antes, esa lucha de Gordon no fue lo más importante, sino que se hizo principal esfuerzo en cumplir con tres subtramas antes de que se terminara la primera tirada de episodios. El primero en recibir ese aliciente del guionista fue Oswald Cobblepot. El Pingüino que bailó de la mano de Mooney, Maroni y Falcone a lo largo de la temporada para ir sumando puntos con el objetivo de desbarrancarlos a todos, finalmente tuvo su noche de gloria al tejer su jugada final contra los tres. Y, tras haber cumplido con su tarea y asesinar a Fish lanzándola al río de Gótica (¿habrá muerto realmente?), se autoproclamó como el rey del crimen en la ciudad y se alzó sobre un cielo de enajenamiento mientras su otrora jefa se hundía en el mismo destino que alguna vez había sido ordenado para él mismo por ella. Así, al cierre del volumen, el “chico del paraguas” ha quedado un paso más cerca de convertirse en ese criminal frío y despiadado que todos reconocemos de él.

 

Otra línea importante de este final de temporada fue la de Edward Nygma. Retraído, víctima de abusos en su ambiente de trabajo, desechado por la mujer que ama y sin el valor para afrontar psicológicamente lo que lo afecta, el futuro Acertijo se sumió a la locura tras haber asesinado al oficial Dougherty en supuesta “defensa de Kristen” y no sólo se ocupó de desaparecer el cadáver del novio de la señorita Kringle, sino que decidió escribir una carta de adiós falsa, que contenía un sello mucho más característico de ese tipo de traje verde con signos de pregunta que de su bastante centrada versión más joven. Además, por primera vez fuimos testigos de esas voces interiores que han sabido aquejar y llevar a Nygma al límite en cómics y películas. Los dejos de su personalidad paralela dispuesta a cometer atrocidades con tal de alimentar sus propios desórdenes mentales.

 

Finalmente, el tercer hilo fundamental de este cierre – y el que a muchos nos ha generado mayor empatía – fue el descubrimiento del pequeño Bruce Wayne de que el mundo en el que vivía no era el que creía que era. Luego de que Sid Bunderslaw le dijese que su padre era partícipe de todos los negocios sucios que realizaba la firma de Wayne Enterprises y de que Lucius Fox le confesara que, en verdad, su padre era todo un estoico y un buen hombre entre los siniestros directivos de la organización, Bruce se determinó a desentrañar todos los misterios que su progenitor guardaba para sí.

Bruce había quedado muy sentido por las palabras de Lucius Fox.

Bruce había quedado muy sentido por las palabras de Lucius Fox.

Y, aunque no sabemos qué hay realmente allí, ya pudimos ver que Bruce descifró la clave de un pasadizo secreto en su estudio (un buen lugar donde poner una guarida secreta si el día de mañana el jovencito decidiera volverse en justiciero enmascarado, ¿no?). En fin, el joven Wayne ya no es ni por asombro inocente y, de a poco, se va encaminado hacia la verdad de los movimientos extraños de Wayne Enterprises, la mafia, la policía, etc. Aunque, eso sí, el mejor consejo que le han dado en la tira a Bruce y el que tomará fielmente para el resto de su vida y en los años que vendrán como guardián de Gótica en muchos años fue el de Fox: dejar su mejor lado escondido. Mostrar públicamente lo que los demás quieren ver de él y ser un protector silencioso de sus valores morales y de su sentido de hacer el bien.

 

Claramente, Gotham no sólo fue lo que todos esperábamos, sino mucho, mucho más. Nos condujo a lo largo de su primera temporada por escenarios que ya conocíamos de antemano, de lugar comunes para los fanáticos, sitios que Batman fue limpiando en sus años como vigilante y como un símbolo que inspirase el deseo de volver a Gótica un lugar mejor. Pero lo hizo en tiempos en los que el mesías aún no había llegado a su rebaño. Un recorte temporal que no sólo nos permitió conocer lo sensibles y complejos que pueden ser figuras como las del futuro Comisionado Gordon, el Pingüino o Gatubela dentro del Universo Batman, sino que también probó por qué él es un personaje tan noble y tan necesario para construir una leyenda de luz sobre la oscuridad. Una historia en la que, por más tenebroso que parezca ser el callejón, siempre espera la ilusión de estar mejor del otro lado y que eso puede volverse realidad. Hasta la próxima temporada, mi querida Gótica….

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