El Día del Juicio: Terminator Genisys o “cuando nos burlamos de los fanáticos”

CINE / TERMINATOR GÉNESIS

Terminator Genisys deshonra a una gran saga.

Terminator Genisys deshonra a una gran saga.

Con excesivos pasajes de comedia, personajes que no cierran, explicaciones mágicas que no son capaces de rescatar una trama absurda y con total desprecio por el espíritu de la saga, Terminator Génesis pasó por los cines y nos hizo sentir lo peor de la industria: la destrucción de más de 30 años de una historia perfectamente pensada por el simple y pasajero rédito económico. El descargo de un fiel amante de los exterminadores…

Por Damián Herrera | dherrera@elsitiodelheroe.com

Cuando se trata de hacer una revisión sobre una película, una serie, un cómic, un libro o lo que fuere, siempre es bueno hacerlo desde una posición de neutralidad. La objetividad no existe, eso ya todos lo sabemos. El sujeto pasional siempre impera en todos los aspectos de nuestra vida y siempre existe un momento de desvío en los que las emociones triunfan y encarrillan la cuestión hacia lo que nuestra fibra más oculta realmente desea contar. Sin embargo, también existen otras circunstancias en las que disfrazar el discurso bajo un manto de pseudo objetividad resulta tan imposible como lo es eliminar la esencia de nuestro propio ser. Las líneas que vendrán a continuación son una representación de ello. Un estado en el que no puedo ser un mero analista y debo hablar desde el corazón. Desde un corazón roto por tanto mal que ha recibido de una película.

Como un Terminator canoso, Schwarzenegger también fue parte de esta burla.

Como un Terminator canoso, Schwarzenegger también fue parte de esta burla.

Soy fanático de Terminator desde que tengo uso de memoria. No podría individualizar un momento en el que esta maravillosa saga del cine ingresó a mis gustos, porque ese instante tuvo lugar mucho antes de que tuviese la conciencia suficiente para registrarlo. Crecí con su historia y ver una y otra y otra vez la primera y la segunda película del Exterminador del futuro hizo que me enamorara de la ciencia ficción. Seguramente si Terminator nunca hubiese existido, mi vida (como la de seguramente millones de personas a lo largo del planeta y la del propio cine, desde luego) no hubiese sido la misma. La cruzada de John Connor, su madre Sarah y su difunto padre, Kyle Reese, me definen a mí y a mi generación. Como también definen a un género y a la industria. ¡Dios!, ¡¿cuánto hubiera cambiado la humanidad si no existieran estas películas?!

Pero la crueldad humana no tiene límites. Y es por ello que quizás tantas cintas como esta hablan de que estamos condenados a la extinción. No somos capaces de honrar a los grandes. Nos moviliza el morbo de derrocar a nuestras leyendas, de ensuciar a nuestros ídolos, de profanar nuestros mitos y de hurgar en las maravillas de otros tiempos con tal de captar algo tan simple, tan irrisorio, tan absurdo como unos cuantos millones de dólares. Y así, con la mente fija en el plan marketinero, un par de “audaces” productores se metieron con la pieza cumbre, con el más imponente monumento a la creatividad humana en lo que a ciencia ficción se refiere, para reinventarlo, redefinirlo, adaptarlo a esta época en la que comercialmente priman las remakes y los reboots con un objetivo definido, tan definido como truhán: convertirlo en una obra maestra… del terror.

De pieza a clásica a fiasco: una colosal escena que fue víctima de Terminator Genisys.

De pieza clásica a fiasco: una colosal escena que fue víctima de Terminator Genisys.

Créanme cuando digo que los primeros veinte minutos de Terminator Génesis fue quizás la quinta parte de hora más emocionante de mi vida. Todos esos momentos mágicos y escenografías tan bien pensadas del año 2029, con un John Connor convertido en todo un líder militar y con una relación tan especial con un joven Kyle Reese, al que se moría de ganas de decirle que era su hijo y mandar el destino del mundo al diablo pero se contenía y seguía adelante con la misión para salvar no sólo su tiempo sino todas las eras de la humanidad. Fue tan asombroso presenciar el momento mismo en el que la Resistencia destruía las bases de Skynet al mismo tiempo que ésta “hacía trampa” y enviaba a una máquina a 1984 para asesinar a Sarah Connor y, posteriormente, el instante preciso en el que Kyle toma la decisión de ser él quien viaje al pasado a rescatar a la mujer que siempre amó. El éxtasis era absoluto y la sensación sólo se podía expresar como “gracias por cerrarme la boca y regalarme la mejor película de Terminator de todos los tiempos”. Los recuerdos de la infancia, Terminator 1 y El Día del Juicio, y las memorias de haber estado en los estrenos de La Rebelión de las Máquinas y La Salvación iban y venían. Se mezclaban y todo era una gran caricia para mi yo fanático. Pero luego vino la traición…

Las escenas de lucha en el futuro y la unión John-Kyle es lo único rescatable del film.

Las escenas de lucha en el futuro y la unión John-Kyle es lo único rescatable del film.

De pronto, y en medio de la euforia triunfalista de pensar que me iría de la sala del cine con una sobredosis de asombro, un soldado de la Resistencia rompió fila, se identificó como Skynet, atacó por la espalda a John mientras Kyle comenzaba su viaje en el desplazador temporal y no sólo alteró la línea de tiempo que toda la vida adoré y alabé, sino que destruyó por completo el hilo de una película que, hasta ese momento, había sido perfecta, para convertirla en poco más que un chiste. Una cinta en la que no sólo podemos ver cómo un exterminador viejo canoso, encarnado por el ya Arnoldsaurio Schwarzenegger, le pateaba el culo al temible robot asesino de 1984 con la ayuda de una Sarah Connor guerrillera y más cercana a la de Terminator 2 y la serie Terminator: Las crónicas de Sarah Connor que la que hubiese correspondido a ese momento; sino a la que además nos tenemos que bancar todo el metraje llamando “Pops” o “Abuelo” (en la versión en español de Latinoamérica) a un organismo cibernético que, en condiciones naturales, hubiese estado dispuesta a destruir.

¿Sarah Connor? Apenas de nombre...

¿Sarah Connor? Apenas de nombre…

Pero no es que sólo el hecho de que el film exacerbe la comedia y ponga al chiste en pedestal dejando de lado toda la oscuridad y la violencia que siempre ha caracterizado a esta saga. Aunque duela (y mucho), puedo soportar la ridiculización de los personajes que amé toda mi vida. Lo que me lleva a la ira (y lo digo literalmente) es que toda esta parafernalia de lo absurdo haya estado ideada a la ligera y con el motivo de, simplemente, hacer una película que se burle implícitamente de los miles de millones de fanáticos que Terminator ha tenido a lo largo de 31 años. Que el guion no cuaje, que se presenten fuertes anomalías en él y que, incluso, sea posible detectar que los que estuvieron a cargo de escribir esta cinta mostraron indicios de desconocimiento de la saga, me enfurece. Que, sólo por el hecho de crear un producto comercial, se ensucie una gran historia no es algo que me produzca ningún tipo de satisfacción. Y no es que sea enemigo de los reinicios ni nada por el estilo. Más de una vez he dicho que la estrategia de alterar líneas de tiempo en los cómics o en sagas cinematográficas como la de Star Trek es algo muy positivo. Pero, con Terminator, superaron el límite de lo moralmente aceptable.

Terminator Genisys superó el limite de un buen reboot y se convirtió en una aberración.

Terminator Genisys superó el limite de un buen reboot y se convirtió en una aberración.

Desde mi lugar, voy a conceder que no es del todo malo que exista algo que altere las líneas temporales en esta saga, más teniendo en cuenta de que su esencia más pura son los viajes en el tiempo y que su premisa más primordial es, justamente, alterar el curso de la historia para evitar el Día del Juicio. De hecho, esta experiencia ya se había llevado a cabo en el año 2007 con la serie de cómics Terminator: Infinity (¡muy recomendable!), en la que Skynet se da cuenta de que sus maniobras para asesinar a Sarah y John Connor son las que terminan llevando a su fracaso y envía un nuevo exterminador para que destruyera al T-800 de 1984 y el T-1000 de 1997 antes de que pudieran concluir su tarea. Sin embargo, en Terminator Genisys, esta idea está abordada desde la simplicidad. Se sabe que “alguien” envió a una máquina a asesinar a Sarah cuando era una niña y que fue salvada por un T-800 que, muertos sus padres, la cuidó como su hija y la convirtió en una guerrera. Pero eso termina dejando una sensación de que aquellos que tenían que pensar el desarrollo de esta película optaron por una solución mágica a sus problemas para introducir a Schwarzenegger en la trama.

En la nueva continuidad, Sarah es rescatada y criada por una máquina asesina.

En la nueva continuidad, Sarah es rescatada y criada por una máquina.

Después comienzan a aparecer detalles sumamente infames como el del T-1000 de Terminator 2 (que debería haber arribado en 1997) persiguiendo a Kyle Reese en 1984. ¡¿Cómo mierda explican eso?! Desde luego, no tuvo resolución alguna. Eso sí, Sarah y su guardián sabían que el ácido era capaz de aniquilarlo luego de una “peleita” de diez minutos. Evidentemente, el T-800 que envió la Resistencia a 1997, en Terminator 2, no estaba al tanto de este crucial detalle, porque en esa oportunidad la contienda contra el cyborg capaz de cambiar de formas fue ardua por donde se la mire y llevo casi a la extinción de la raza humana. Y como esa cuestión hay demasiadas a lo largo del film. Tantas que volverían esta nota demasiado extensa como para ser de su agrado.

No obstante, a la pobreza argumental y a las simplicidades explicativas acerca del desarrollo de este nuevo hilo histórico hay que sumarle el detalle máximo por el cual Terminator Genisys se convierte en una auténtica enemiga para todas sus hermanas mayores en esta saga: John Connor, el líder de la Resistencia, el hombre que le enseñó a la humanidad a levantarse de las cenizas de su extinción, el tipo que les mostró a los demás que se podía combatir contra la máquinas, uno de los personajes más reproducidos y encarnados de la historia del cine, la leyenda misma del género de ciencia ficción… en definitiva, el GRAN JOHN CONNOR… ¡ES UN VILLANO!. El tipo malo de la cinta, el que quiere ver en llamas a la humanidad engañando a todos con su programa Genisys (en realidad, Skynet), el maldito al que hay que destruir a cualquier precio si se quiere ver un mañana. Tarea que está nada más, ni nada menos, que en manos de sus padres y del vetusto exterminador que los acompaña. Una auténtica puñalada al espíritu de los fanáticos que, como yo, nos hicimos hombres de la mano de la fantasía de ser valientes y heroicos como John Connor – que, dicho sea de paso, estuvo pésimamente caracterizado por Jason Clarke y no respetó la línea de otros JC que, para el año 2029, ya habían sido teñidos por unas cuantas canas y varias arrugas, además de tener mucho más porte físico –.

Del héroe más grande a un villano absurdo: Terminator Genisys derrumbó a John Connor.

Del héroe más grande a un villano absurdo: Terminator Genisys derrumbó a John Connor.

Pero, como es preciso que este artículo tenga un cierre claro antes de que se convierta en un pasaje del Antiguo Testamento, es también necesario decir que pienso dejar de lado cuestiones insignificantes a la hora de mostrar mi consideración como lo son el haber recreado escenas muy similares de otras cintas completamente ajenas (sí, hablo del fino plagio a Guardianes de la Galaxia en el momento en el que Sarah, Kyle y el guardián son fichados por la policía) o haber forzado la comedia en cuestiones tan bajas como el exterminador preguntándole a su protegida reiteradamente si “se había apareado con Reese”. Creo que la historia nueva que contaron – o pretendieron contar – ya es lo suficientemente mala como para estar hilando tan fino en esas cuestiones. Y esto no será más que mostrar un poco de compasión frente a la saga que maravilló a lo largo de mi existencia y en la que confió para que en algún momento de mi vida vuelva a regalarme una gran película con la seriedad de las originales. Por lo pronto, ni los costosos efectos especiales, ni los sencillos guiños a las cintas clásicas, ni la ambientación semi-acorde, ni el interesante reparto de actores, ni las posibles nominaciones que vaya a tener la película a premios que dicen otorgar prestigio podrán hacerme cambiar de opinión. Terminator Génesis es la peor película de Terminator de todos los tiempos y, posiblemente, la cinta que más odiaré hasta el último de mis días. Y lo peor es que “esta cosa” tiene un final abierto a secuelas.

Reír para no llorar...

Reír para no llorar…

Y no, no esperen encuesta sobre esto, porque no estoy dispuesto a que me digan que esta pésima película les gustó. Hasta la vista, baby

CALIFICACIÓN DE EL SITIO DEL HÉROE: 2 (DOS).

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*