¿Dónde están los Fantásticos?: el análisis (con spoilers) de Fantastic Four

REVIEW / LOS CUATRO FANTÁSTICOS

La nueva cinta de los Cuatro Fantásticos dejó mucho que desear.

La nueva cinta de los Cuatro Fantásticos dejó mucho que desear.

La apuesta de Fox por revitalizar a la familia de héroes y adaptarlos a una era de justicieros más oscuros en la pantalla grande lejos estuvo de verse realizada. Con grandes efectos, pero llena de baches en su narrativa, la cinta apenas supera los anteriores intentos de la productora de lograr un buen producto con los personajes y pretende ser un apurado paso hacia algo más. En este post, la revisión completa…

Por Damián Herrera | dherrera@elsitiodelheroe.com

Varios años después de su última y fallida experiencia fílmica, los Cuatro Fantásticos volvieron a tener una oportunidad de redimirse con el público en las salas de cine y ajustarse a una década en la que prima la sinergia en los formatos basados en cómics. El primer grupo de héroes de Marvel tenía, en este reboot, la chance de llenar los huecos que las dos cintas anteriores habían provocado, de arreglar las cosas y cantar victoria para la familia de justicieros número uno del planeta. De hecho, el espectro de posibilidades de que su reaparición fuera un éxito era amplio, ya que 20th Century Fox venía de conseguir un logro muy importante con X-Men: Días del Futuro Pasado (X-Men: Days of Future Past, 2014), acomodando definitivamente la saga de los mutantes y soñando con un crossover a futuro de éstos con Reed Richards y sus asociados. Sin embargo, los Fantastic Four volvieron a mostrarse como la piedra en el zapato de Fox. Personajes que, simplemente, no son capaces de manejar, de entender y,  por consiguiente, de convertir en protagonistas de una interesante cinta. Rostros que, en cada nuevo proyecto en torno a ellos, los llevan a nuevos dolores de cabeza y esa inoperancia para hacer un tratamiento más solemne de ellos sigue viéndose patente en sus películas.

Con una visual y una génesis renovada, Reed y sus compañeros buscaron revancha en el cine.

Con una visual y una génesis renovada, Reed y sus compañeros buscaron revancha en el cine.

Los encargados de desandar Fantastic Four (2015) se plantearon una idea al momento de encarar el proyecto: actualizar a estas clásicas figuras a un universo mucho más oscuro que el que habíamos visto de ellos en la homónima cinta de 2005 y en la secuela que esta tuvo en 2007, Los 4 Fantásticos y Silver Surfer (Fantastic 4: Rise of the Silver Surfer). La introducción de elementos diferenciales, como el hecho de que el accidente que los convierte en seres dotados de poderes especiales no se produce en el espacio, sino en otra dimensión a la que acceden en busca de nuevos recursos para el planeta; o que la institución que intenta tomar el control del equipo es el propio Gobierno de los Estados Unidos es una muestra de que el plano en el que vemos esta cinta es más tenebroso. Sin embargo, este acento cromático no logró impedir que los personajes no cumpliesen su cometido: en ningún momento llegan a alcanzar un nexo entre sí, ni tampoco con el espectador. No hay un desarrollo saludable de ninguno de ellos ni tampoco se puede ver un rasgo de racionalismo en su unidad. Da la sensación de que, simplemente, son cuatro sujetos con historias propias, que coinciden en un proyecto y, luego, en un cuarteto de “superhéroes”. Problema que derrumbó nuestros propios prejuicios sobre la elección del polémico elenco que teníamos de antemano. Su fracaso no pasó por el hecho de que Johnny fuera afroamericano o que Sue fuera una chica adoptada por el Dr. Franklin Storm (y que todos ellos – especialmente Reed – fueran muy jóvenes); el fallo de los protagonistas pasó por errores de guion, de adaptación y de un pobre vuelo narrativo para crear en sí mismos el clásico trinomio presentación-nudo-desenlace.


Aunque hay una buena idea en torno al cuarteto de protagonistas, no terminan de cerrar las diferentes facetas de cada uno de ellos.

Ahora bien, sin ir a un nivel de exigencia y crítica tan elevado como para decir que es un horror que la Mole no tenga pantalones o que el Doctor Doom no tiene ni la más mínima característica aterradora que semejante villano ha dejado en claro en los cómics (y que no sabemos de dónde sacó su túnica en la otra dimensión); sí podemos hacer hincapié en que el grandote fue la figura más “floja” de toda la cinta. Apenas dura unos cuantos minutos su malestar con el aspecto que ahora posee y, del mismo modo, su enojo con Reed se esfuma en apenas una secuencia. En cuanto al antagonista número uno del grupo (parece que fuera el único, ¿no?), no sabemos a ciencia cierta cuáles son los límites de los poderes de Victor. Por momentos, es casi un dios y, más tarde, termina siendo derrotado por unos golpes de “Míster Fantástico” y un empujón de la Mole. Sin contar que no tiene mucho sentido la circunstancia de que quiera acabar con la Tierra porque sí y refugiarse eternamente en el otro plano.

Al igual que los protagonistas, Doom tampoco cerró como un buen villano.

Al igual que los protagonistas, Doom tampoco cerró como un buen villano.

A todo esto, podemos sumar factores que no son tan determinantes, pero acaban resultando ineficientes al momento de componer sentido. Uno de ellos es que Susan no realizara el viaje con sus compañeros a la otra dimensión y simplemente se convierta en la Mujer Invisible por un residuo de radiación que Reed, Johnny y Ben trajeron de ella. Otro, y menos feliz, es la falta de ritmo que tiene la película hasta el momento del accidente y, una vez que éste sucede, en vez de mostrar aunque sea algunos momentos de los personajes aprendiendo a dominar sus habilidades, simplemente se muestra una placa diciendo “un año después” y allí los vemos ya más expertos. Sin duda, algo que deja muy en claro que esta historia no tenía la menor intención de contar una nueva visión del origen de los héroes, sino ser una transición para algo más, algo que los pusiera rápidamente activos, para luego – posiblemente – enlazarlos con el universo de los X-Men (¡reconsidérenlo ya!).

Ahora sin pantalones, la Mole es el personaje menos logrado del film.

Ahora sin pantalones, la Mole es el personaje menos logrado del film.

En conclusión, Fantastic Four no es la peor película de superhéroes de la historia: tiene buenos efectos, una visual de los personajes más acorde a los tiempos que corren y plantea el inicio de una nueva franquicia. Sin embargo, la poca fuerza argumental, la lentitud de sus acontecimientos, la falta de escenarios diversos, el escaso número de escenas de acción y los retoques innecesarios que se le han hecho a la historia original dan por resultado una película sin compromiso con su público, que puede resultar densa y aburrida. Que cumple con el mínimo indispensable para superar los anteriores intentos de la productora de lograr algo bueno con los Cuatro Fantásticos, pero que no alcanza para redondear un buen film. Quizás, y sólo quizás, éste sea el llamado de atención que Fox requería para darse cuenta de que es el momento de devolver la licencia de estos héroes a Marvel Studios y ver si, en su casa, Reed y sus compañeros pueden tener una interesante adaptación. Por lo pronto, pocas palabras felices pueden escribirse de ellos tras su más reciente participación en el cine…


Fantastic Four fue una gran carta de 20th Century Fox para ampliar su universo de superhéroes.

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