Logan: esa película de Wolverine que sí amamos (SPOILERS)

CINE / LOGAN WOLVERINE

Mi papá es un ídolo: Logan y X-23 contra un mundo perdido en la última peli de Wolverine.

Mi papá es un ídolo: Logan y X-23 contra un mundo perdido en la última peli de Wolverine.

El capítulo final del mutante canadiense es todo un peliculón. Una adaptación sublime de historias que lo marcaron en los cómics, pero también un film súper fresco que da un aire de alivio a Fox en un año híper competitivo. Las líneas del futuro cinematográfico parecen haberse trazado y la última parada de James Howlett no caerá fácilmente en el olvido.


Por Damián Herrera | dherrera@elsitiodelheroe.com

La última película de Wolverine llegó a los cines con todo su impacto. Logan (o Logan Wolverine en Argentina y algunos otros países de Sudamérica) es la conclusión de 17 años de apariciones del mutante canadiense en una de las franquicias más longevas y exitosas de la historia del cine de acción, aventura y ciencia ficción. Y vaya que cierra de maravilla un ciclo que difícilmente olvidemos a la brevedad. Tras un primer intento no tan satisfactorio de llevar al personaje a un film individual en X-Men Orígenes: Wolverine (X-Men Origins: Wolverine, 2009) y una pobrísima secuela con Wolverine Inmortal (The Wolverine, 2013), Logan es la pieza que viene a hacer justicia con la salvaje encarnación de Hugh Jackman del legendario “Guepardo”.

► El tremendo spot del Super Bowl de Logan (2017):

Un guion que adapta de maravilla algunas de las historias más ricas del folklore mutante y una ambientación notable que refleja el paso y decaimiento del homo superior en el mundo de los humanos y la realización absoluta de los papeles protagónicos del viejo y querido James Howlett y el siempre entrañable profesor Xavier son algunas de las claves del triunfo de esta cinta. Cinta que, cuando parecía que el rumbo de los mutis se ponía brumoso tras X-Men: Apocalipsis (X-Men: Apocalypse, 2016) para 20th Century Fox, le da una enorme bocanada de aire a la productora de cara a nuevos proyectos.

Si bien es cierto que Logan toma una variedad elementos de la novela gráfica El Viejo Logan (Old Man Logan, 2008), el mejor cómic jamás escrito centrado en la continuidad de vida de Wolverine, también es una realidad que el film no es una adaptación de ésta ni mucho menos. Paisajes, apariencias y, en varios casos, estados de ánimo de los caracteres que dan vida al metraje parecen salidos de las páginas de la serie limitada de Mark Millar y Steve McNiven; pero no lo son todo en el suculento conjunto.

Paisajes desérticos, alianzas inesperadas y un Wolverine partido emocionalmente reconstruyen la historia de El Viejo Logan.

Paisajes desérticos, alianzas inesperadas y un Wolverine partido emocionalmente reconstruyen la historia de El Viejo Logan.

Es remarcable como a estos componentes se suman muy naturalmente otros agregados como el inevitable transcurso de la enfermedad terminal que está dejando a Logan vulnerable, tomado de La Muerte de Wolverine (Death of Wolverine, 2014), o los orígenes y la aparición de la pequeña Laura Kinney (X-23), que se nutre de los segmentos más actuales de la historia editorial de Marvel; sentando historia fílmica sobre la marcha de un personaje que apenas está dando sus primeros pasos en las historietas de la Casa de las Ideas. Detalles que conviven sin esfuerzo y que, en ningún momento de la película, se sienten superpuestos – como si hemos visto ocurrir en infinidad de cintas de superhéroes que quieren compactar en dos horas pilones de historias originales –.

En lo estrictamente argumental, no hay demasiados reparos que hacer. El guion es mucho más que bueno y la historia fluye sin parar. Quizá dé una leve sensación de que no se da una explicación acabada sobre qué es lo que está diezmando a la comunidad mutante cuando la humanidad se acerca al año 2030, pero vale a hacer una pausa y recordar que en X-Men: Primera Generación (X-Men: First Class, 2009) – y en toda la saga de los X-Men en general – tampoco se ahonda demasiado en qué fue los que los puso en el planeta tierra en primer lugar: Sebastian Shaw argumenta ligeramente que los homo superior son “los hijos de la radiación”, pero Xavier, Magneto, el propio Wolverine y él mismo, obtuvieron su gen mutante mucho antes de la Segunda Guerra Mundial. Vale para el caso que la hora de los mutantes sobre nuestro suelo se está acabando y punto. Que la historia siga sin caer en dudas existenciales sin sentido. Un puntazo a favor.

La trama global tiene un empuje total sobre los pequeños detalles del film y eso se lleva el premio.

La trama global tiene un empuje total sobre los pequeños detalles del film y pone a Wolverine al límite de sus posibilidades.

Siguiendo esa línea de análisis, el único punto que puede llegar a ser criticable (y buscándole el pelo al huevo a un verdadero peliculón) es la ausencia de una bajada más firme acerca del “destino” de los X-Men. Los que leyeron El Viejo Logan y lo triangularon con los hechos del film se dieron una buena idea de lo que pasó. Más allá de que el drama está subvertido hacia otro personaje. Más difícil fue para aquellos que no tocaron el cómic nunca en su vida y quedaron obligados a hilar vagas referencias en la radio de la camioneta de Wolverine y en la conversación a corazón abierto entre Charles y “Logan” (ejem… X-24).

El drama de Charles y Logan con relación al fin de los X-Men es la verdadera búsqueda del tesoro para los fans de los cómics.

El drama de Charles y Logan con relación al fin de los X-Men es la verdadera búsqueda del tesoro para los fans de los cómics.

Sea como sea, el hecho de que el espectador cazara o no la onda de que fueron los temblores mentales del Profesor X los que liquidaron a Cíclope, Jean y toda la tropa (avisé que había spoilers) es irrelevante para la continuidad de la presentación. Y sí, siempre va a haber alguno que se queje que en todas las películas siempre hay algo que no se entiende, pero ¡vamos!, algún guiño a los fanáticos comiqueros de pura cepa tiene que haber. Sépanlo, esa crítica tiene menos sentido que Schwarzenegger convirtiéndose en un T-1000 en el final de Terminator Génesis.

En conclusión, Logan es una película que va más allá de muy buena. No llegará a perfecta por detalles, pero sí – y sin duda alguna – es la mejor cinta de la trilogía del mutante canadiense. Aquellos que esperaban ir a la sala del cine y encontrarse con El Viejo Logan hecho y derecho podrán quedar algo decepcionados, pero no hay que olvidar que existe una gran guerra de licencias de personajes entre 20th Century Fox y Marvel Entertainment que impide la reproducción fiel de esa gran historia.

Por momentos, una road movie; por momentos, un film de súper acción. Un equilibrio ideal que no deja que la película pierda su centro.

Por momentos, una road movie; por momentos, un film de súper acción. Un equilibrio ideal que no deja que la película pierda su centro.

Los condimentos extras al ambiente apocalíptico son muy buenos, las despedidas de los queridos Hugh Jackman y Patrick Stewart son a lo grande y la introducción de X-23 al plano de conocimiento masivo está muy bien manejada, dejando una enorme puerta abierta a futuras puestas en escena de este joven grupo de mutantes que ahora luchará para que su especie no quede en el olvido en un futuro incierto y muy fértil para el cine. En el inicio de un año cargado de películas de superhéroes, Fox ya le dejó la vara bien alta a sus competidores y todos los fans, más que agradecidos.

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