Hora de Mórfosis: el análisis de Power Rangers (CON SPOILERS)

CINE / POWER RANGERS

Power Rangers es un gran retrato del épico show de los '90s.

Power Rangers es un gran retrato del épico show de los ’90s.

Los héroes a colores regresaron a la pantalla grande con una apuesta para un público distinto. Emotiva y nostálgica, la cinta le pone la piel de gallina a los hoy jóvenes adultos que amaron el show de niños. Dale play a “Go, go Power Rangers” y no te pierdas la revisión de El sitio del héroe de una película tan poderosa como sus personajes.


Por Damián Herrera | dherrera@elsitiodelheroe.com

► Dale play a "Go Go Power Rangers", de Aaron Waters (1993), la sensacional intro de la serie original.


Movilizar el espíritu del público nunca es una tarea sencilla para ninguna película. El éxito de un film en el aspecto emocional del que está sentado frente a la pantalla es una gran conjunción de factores que van mucho más allá del sencillo trinomio guion-dirección-realización. A veces, nos encontramos con producciones impecables, de enorme despliegue, de perfecta sincronía en sus componentes, pero que son incapaces de electrizarnos la menor fibra. Otras, por el contrario, aunque el material final no sea de la calidad más alta posible, se otorga a sí mismo el honor de ser una cinta capaz de hacer estallar nuestra psique. De llevarnos, con detalles menores y sumamente particulares, a un lugar al que – muy posiblemente – no dábamos crédito que podíamos ser transportados.

Los Rangers originales fueron de 1993 a 1999 y tuvieron su gran llegada al cine en 1995.

Y, sí. Ustedes pensarán que me pasé de filósofo con ese primer párrafo, pero lo cierto es que todo aquello que ver este largometraje puede hacernos sentir a los que ya estamos en nuestros “veintilargos” no tiene adjetivos justos. Lo que transmite a alguien que amó a los Power Rangers desde que es capaz de recordar y que caminó hacia la pre-adolescencia de la mano de un grupo de jóvenes héroes en trajes de colores se resume en los intensos fotogramas de la estampida de los Dinozords hacia Angel Grove, acompañados de los inigualables acordes de “Go, go Power Rangers”. Posiblemente, la combinación más épica (y al mismo tiempo, cursi) que pude apreciar en toda mi vida. Una secuencia que no sólo te toca: te abraza, te hace sentir un calor interior que creías perdido desde hace casi dos décadas.

Quizá decir que, por esas fracciones de segundos, volví a ser el niño de 5 o 6 años que se enloquecía con el show en la televisión sea lo más delirante que pude haber escrito jamás en un post de este blog. Pero, créanme que eso fue lo que sentí. Power Rangers podrá no ser una sensacional película, podrá tener sus cuestiones a corregir en cuanto a lo argumental, puede que incluso algún fanático haya mirado hacia el techo echando un resoplido en uno u otro momento. Sin embargo, tiene un poder sin igual y es el de acercarnos, por un par de instantes, a esa cosa mágica que, cuando la dejamos ir, no la podemos recuperar jamás: nuestra infancia.

Como en nuestra niñez, somos testigos del enfrentamiento entre los Power Rangers y la malvada Rita Repulsa.

Ahora bien, para no ser del todo injustos con el título de esta publicación y realmente dejarles un análisis de lo visto, abajo se dividen los conceptos en algunos apartados clave que entregan una crítica más acabada…

ARGUMENTO

La batalla de los jóvenes Power Rangers se lucha en dos frentes: salvar el universo y sobrevivir la adolescencia.

En cuanto al argumento, no hay demasiado en lo que detenerse. Exceptuando algunas modificaciones menores, la representación es fiel a lo que vivimos en los noventa: un grupo de jóvenes con problemas y motivaciones muy particulares que deben conformar un equipo de héroes para defender nuestro planeta de la amenaza de Rita Repulsa, que desea más que nada apoderarse del Cristal Zeo, que justamente está enterrado en Angel Grove. Parece llano, pero no lo es en absoluto.

Los relieves de la trama comienzan a aparecer cuando nos damos cuenta de que, AL IGUAL QUE LA SERIE, el quid de lo que está sucediendo no es el hecho de que cinco adolescentes con una mentalidad individual se pongan trajes y tengan poderes, sino ver crecer las personalidades de cada uno y como, luego de un proceso, que todos terminen convergiendo en una unidad. Los Power Rangers no son una suma de individuos como la mayoría de los escuadrones de superhéroes a los que estamos acostumbrados. Por el contrario, para alcanzar el poder deben demostrar una enorme empatía, conocerse a sí mismos y estar dispuestos a darlo todo los unos por los otros.

El camino de Jason y sus compañeros hacia la conformación de un grupo ocupa casi toda la película y relega la acción para el final.

Y sí… quizá eso haga que la película pueda parecer un poco ralentizada o de mucha instrospección. Pero ¡vamos!, por más que se la vende como lo contrario, ésta no es una película para un público nuevo. Está llena de detalles que apelan a la nostalgia de aquellos niños que éramos y, si nunca te gustaron los Power Rangers o no tuviste chance anterior de conocerlos, difícilmente te agrade esta cinta. Porque, en efecto, la tónica en actos que tiene el metraje es idéntica a la que tenían cada una de las emisiones del programa.

PERSONAJES

Billy, Kimberley, Zack, Trini y Jason conforman el quinteto de Power Rangers.

Éste es un apartado que puede resultar confuso, pero lo cierto es que no lo es. Decir que Jason, Kimberley, Billy, Zack y Trini fueron reimaginados para esta historia es políticamente correcto, pero nada cierto. Las aceptaciones del mundo actual promovieron una cinta donde la integración de culturas fuera extremadamente palpable y – de hecho – los propios diálogos de la película así lo reflejan. Sin embargo, debajo de las capas de apariencia y personalidad propia de los actores actuales, yace la esencia de cada personaje tal y como era hace dos décadas.

Personalmente, en esto era en lo que más tenía miedo de que fuera un fracaso antes de ver la película. No obstante, encontrarme con una construcción muy certera de cada uno de mis “queridos Power” fue sumamente satisfactorio: Jason es un líder imperfecto, con grandes dejos de egoísmo y la necesidad de destacar por sobre el resto. Billy es un genio, pero esa genialidad hace que le sea extremadamente difícil congeniar con otras personas. Kimberly es la representación de la vida adolescente, con sus puntos muy altos y sus gigantescos bajones. Zack, el tipo que enmascara fuertes dolores espirituales en una personalidad extrovertida y determinada. Y Trini, que – por el contrario – es introvertida y le cuesta abrirse a otros, no porque no sepa cómo sino porque está aferrada a su zona de confort.

Los Power Rangers funcionan como un equipo o no funcionan.

Puede que el gran hincapié que se hace en mostrar estos aspectos en el largometraje resulte agobiante para una buena porción del público. Principalmente, a los que quedaron deslumbrados con toda la acción de los diferentes tráileres. Pero, tomándola como una base para una tentativa serie de películas, haber consolidado la estructura de los personajes da la pauta para enfocarse más en el argumento de futuras entregas.

La malevolencia de Rita Repulsa sigue intacta y su lazo con Zordon tiene nuevas aristas.

De hecho, la ingeniería de los caracteres es tan buena que la llegada de Zordon y Rita a la Tierra ya no sólo es un evento aislado en el universo. La relación entre ellos dos, como ex compañeros y Power Rangers, fue de lo mejor. La Tierra ya no es solamente su campo de batalla, sino también un símbolo de lo que los dos perdieron y la pulsión de destrucción-justicia, caos-responsabilidad, odio y ¿amor? entre ambos es un punto muy alto de esta remake. Incluso, al gran sabio de Eltar se lo ve reducido a un plano mucho más humano, con pensamientos egoístas a fin de cuentas, que le dan un giro estupendo y categórico como figura. Zordon y Rita se llevan un rotuno 10 en este apartado.

REALIZACIÓN

Si bien la renovación argumental de Zordon es sublime, su estética deja un poco que desear.

Mientras que la pre-producción y la producción del film son muy buenas, la post-producción es el punto más flojo de todo el material final. Muchas otras adaptaciones han logrado traer historias de hace décadas para congeniar con el método actual de hacer cine y han sido productos de altísima calidad visual; pero ese no es del todo el caso de Power Rangers. Los efectos de animación y sonido no son malos, pero no están a la altura de posibles competidores en el subgénero de “película de superhéroes”, principalmente en las escenas de lucha con los zords. No hay un abuso de CGI, pero daría la sensación de que el caché destinado a esto fuese mucho menor de lo que realmente es.

Si bien están bien diseñados, los efectos de animación en las secuencias de los Zords no son buenos.

Aunque están bien diseñados, los efectos de animación en las secuencias de los Zords no son de lo mejor.

Otro detalle puntual es la renovada imagen de los personajes. Los trajes o “armaduras” de los nuevos Rangers no están mal. Simplemente no son clásicos, al igual que el de Rita, que no luce para nada como la villana original. Por otro lado, hacer un trueque ente el viejo Centro de Mando en las montañas por la nave de Zordon enterrada bajo tierra es algo bueno para una trama más verosímil, pero el hecho de que éste esté encerrado en una pared en vez de su tradicional tubo de energía me hace arquear un poco el labio y pensar que podrían haber hecho algo mejor.

Alpha 5 también sufrió un gran cambio de apariencia y… bueno, ustedes lo pueden ver.

Y sí, no se desesperen: voy a admitir que el look de Alpha 5 es un COMPLETO DESASTRE. No sólo porque a simple vista no queda muy claro si es un androide, un alienígena semi-orgánico o un elfo doméstico; sino que además tiene un resultado de ridiculez que no parece factible pensar que quisieron darle.

CONCLUSIÓN

Power Rangers no es una película para cualquiera.

Power Rangers es la definición perfecta de lo que significa que “la belleza está en el ojo del espectador”. Resultará sumamente difícil que un fanático de los héroes de colores en su niñez y alguien que nunca vio el show se sienten a debatir sobre esta cinta y lleguen a un acuerdo sobre la mitad de los temas. Mucho de lo que hayamos atravesado en nuestra vida será parámetro para amar u odiar esta película al momento de ir a verla al cine o volver a verla en casa. Y si bien, las personas a cargo de la película la clasificaron como una historia que puede llegar a cualquiera, debo discrepar y decir que es un auténtico metraje para fanáticos.

A lo largo de sus dos horas y cuatro minutos, sí hay falencias. Y muchas. Todas las películas las tienen. Pero acá prevalece el mensaje que los que la pergeñaron envían hacia un target específico: los que nos estamos consolidando como adultos y creíamos que toda esa infancia idílica estaba perdida completamente. Porque, como dije antes, Power Rangers te abraza y te electriza con sus personajes, con su trama y con una cuota gigante de nostalgia. Qué más impactante que volver a ver juntos en la pantalla –aunque sea por unas décimas de segundo – a Jason David Frank y Amy-Jo Johnson, nuestros amados Tommy y Kimberly originales, haciendo un cameo épico.

Saber que Rita fue alguna vez la Green Ranger y la mención a Tommy Oliver en la escena post-créditos nos lleva a pensar en una secuela fantástica.

Aunque no sea amada por la crítica, aunque pueda ser vapuleada por sus efectos especiales no tan especiales, aunque no sea digna de un premio universal, sí cumple su cometido y nos hace pensar si habrá más de esto para volver a emocionarnos. Para viajar en el tiempo nuevamente y seguir jugando a ser niños, a ser Power Rangers otra vez… Bueno, al menos por un rato.

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